jueves, noviembre 30, 2006

Desafortunado título...

Si os gusta mínimamente el cine deberíais saber que hace unos días que el magnífico (e irregular) director de cine Robert Altman nos dejó tras una larga enfermedad. Si os gusta un poco más, deberíais saber que también nos ha dejado Philippe Noiret, que interpretó a Alfredo en la inigualable Cinema Paradiso.

Pero no vamos a hablar de muertos, vamos a hablar de gente con mal gusto. Sí, de gente como por ejemplo los responsables de traducir los títulos de las películas cuando llegan a España, que aunque podáis pensar que son los traductores (traduttore, traditore), no lo son, la última palabra la tiene siempre la distribuidora, que, en este caso concreto que os voy a contar es Manga Films. Otra más que apuntarle a la lista.

Bueno, que me desvío del tema. Resulta que Altman ha dejado una película por estrenar en nuestro país: A Prairie Home Companion, y estos señores de la distribuidora, no se sabe si por imperativo del argumento (que de hecho es válido), o por oportunismo de las circunstancias, han tenido a bien llamarla El Último Show... pasando a denominarse El Último Show de Robert Altman. ¿No suena algo tétrico?.

Fuente: aquí

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1 Comments:

Blogger ojo de buey said...

Saludos desde OjO de buey. Se nos fue uno de los grandes directores. Yo personalmente he disfrutado mucho de su buen hacer y su deliciosa mala leche.

Aquí os dejo un extracto de mi aportación sobre su trayectoria como realizador:

No tenía ni idea de que existiera un director llamado Robert Altman cuando echaban por la tele una serie que parecía divertida -la verdad es que me enteraba más bien poco de los que con los años consideré diálogos lapidarios y cachondísimos- sobre unos médicos durante la guerra de Corea. No mucho tiempo después sabría -a través de la película que le siguió- que la idea era de un señor de Kansas City llamado Altman, Robert Altman, y que su título (M.A.S.H.) hacía mención a los hospitales móviles del ejército norteamericano. He visto varias veces MASH -Palma de Oro en el Festival de Cannes- y es siempre como la primera. Veo en ella la mala leche y las ganas de divertirse de un Kubrick (pero con menos finura intelectual y más ardor sureño). Su incorrección política, como se dice hoy (¡vaya estupidez y paradoja lo de unir lo político con lo incorrecto!), es una seña de la casa, como lo es también la pericia de saber poner la cámara entre tanto actor y que el conjunto parezca tener sentido y vida propia. No es de extrañar que años después dedicara una película a cada una de sus dos músicas preferidas, ambas corales: el country (Nashville, 1975) y el jazz (Kansas City, 1993). Incluso películas mediocres como Dr. T y las mujeres merecen una mirada atenta a esos instantes deliciosos en los que decenas de mujeres se cruzan en la consulta del ginecólogo, cada cual con su crisis, neura o deseo que librar a pierna suelta a un solícito Richard Gere.

SIGUE AQUÍ:

http://elhilodepenelope.blogspot.com/2007/03/robert-altman-in-memriam.html

Nos vemos en el cine...

10:23 a. m.  

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